jueves, 22 de enero de 2015

Las hormigas zombies

Un hongo parasitario está convirtiendo a las hormigas de Tailandia en "zombies," y ahora los científicos tienen una idea más clara de cómo y cuándo lleva a cabo esta infección su horrible trabajo.

El hongo, una especie de Ophiocordyceps, tiene como objetivo a las hormigas carpinteras que pueblan la bóveda de la selva tropical tailandesa. El parásito secuestra el sistema nervioso de las hormigas, lo que las lleva a comportarse de forma anormal (y bastante específica), de modo que ayuda al hongo a reproducirse.

En un estudio reciente, los investigadores utilizaron microscopios para observar el interior de las hormigas afectadas y ver cómo avanza la infección. Descubrieron que el hongo se reproduce y llena lentamente el cuerpo y la cabeza de la hormiga, lo que provoca que los músculos se consuman y que las fibras musculares se separen.

La infección tarda, desde que comienza, entre tres y nueve días en convertir a las hormigas completamente en zombies, según descubrieron los investigadores. Al principio, las hormigas infectadas llevan a cabo su rutina normal: viven en sus nidos, interactúan con otras hormigas e incluso se alimentan.

“Me recuerdan a las quimeras: parte hormiga y parte hongo”, dijo David Hughes, director del estudio y entomólogo de la Universidad Estatal de Pennsylvania.
"A medida que pasa el tiempo, la parte de hongo aumenta hasta que la conducta de la hormiga ya no es la suya propia”.
El reciente estudio también muestra que el hongo suele matar a la hormiga huésped a mediodía, aunque la razón exacta por la que esto es así sigue siendo un misterio.

Las hormigas zombies mueren encerradas en hojas

Los científicos llevan varios años estudiando las hormigas Camponotus leonardi de Tailandia para valorar la interacción insecto-hongo. En un estudio de 2009, por ejemplo, Hughes y sus compañeros informaron sobre la sorprendente especificidad de las “indicaciones” del hongo a sus zombies huésped.


Mientras que las hormigas normales rara vez se desvían de un camino marcado sobre el árbol, las hormigas zombies deambulan sin dirección, y sufren convulsiones que provocan que estos animales caigan de la bóveda de la selva.
Una vez han caído, las hormigas se quedan sobre el frondoso sotobosque, que queda unos 25 centímetros por encima del suelo y, por lo tanto, es más fresco y húmedo que la bóveda selvática, unas condiciones perfectas para que el hongo se reproduzca.

Pasados unos días, el hongo ordena al insecto que se aferre a una hoja. Las células del hongo, que se multiplican dentro de la cabeza de la hormiga, provocan entonces que las fibras se separen en los músculos que abren y cierran la mandíbula de la hormiga.

Esto da lugar a una “contracción mandibular”, que hace que la hormiga infectada sea incapaz de liberarse de la hoja, incluso después de morir, lo que da lugar a un ambiente estable alrededor de la hormiga para que el hongo crezca. Llegada esta etapa, el hongo utiliza un veneno para matar a su huésped.

Unos días más tarde, el hongo crece y sale a través de la parte superior de la cabeza de la hormiga muerta, como si fuera un cuerpo fructífero o un estroma. Con cierto parecido con la cornamenta de un ciervo, este estroma libera esporas que serán recogidas por otra hormiga errante.

Según Hughes, el proceso completo, desde la infección hasta la liberación de las esporas, lleva entre dos y tres semanas.

No obstante, el momento en que el hongo obliga a la hormiga a morder la hoja depende, al menos parcialmente, de las condiciones ambientales, añadió Hughes. Si el sotobosque está demasiado seco, el hongo “se retira y espera”.

La mayor parte de las hormigas portadoras del hongo del estudio llevado a cabo en 2009 se encontraron en zonas con un 95 por ciento de humedad y temperaturas entre los 20 y 30 grados centígrados.

El hongo de las hormigas mata al mediodía

Para más inri, el reciente estudio desvela que el golpe de gracia del hongo suele ocurrir a mediodía, cuando el sol brilla con más fuerza. El hongo podría estar utilizando la luz solar para sincronizar la parte final de la infección, pero esto aún son especulaciones, explicó Hughes.

El estudio también sugiere que el hongo no ataca direcatamente el cerebro de las hormigas, sino que segrega compuestos que afectan a los cerebros de estos insectos y a sus sistemas nerviosos.

Los compuestos “tienen, probablemente, un efecto sobre las neuronas motoras”, responsables de controlar los movimientos, “pero por el momento es más bien una corazonada, basada en el tipo de atrofia que observamos”, afirmó Hughes en un e-mail.

Este investigador espera que, a la larga, su trabajo tendrá aplicaciones prácticas, como la creación de insecticidas biológicos que tengan como objetivo las plagas. Muchas especies de hormiga carpintera, por ejemplo, pueden causar daños estructurales a los edificios, ya que excavan sus nidos en madera húmeda.
"Será uno de los aspectos importantes para mi equipo”, indicó Hughes. “¿Cómo podemos utilizar este descubrimiento para controlar a las hormigas que, al fin y al cabo, no son más que plagas devastadoras para muchos lugares?”

La investigación sobre las hormigas-zombie se publicó con detalle en el número del 9 de mayo de la revista BMC Ecology.

                                         Hormiga zombie.

¿Que es la bioética?

Delimitando el concepto

El término “bioética” fue utilizado por primera vez por V. R. Potter hace poco más de treinta años (Potter, 1970). Con este término aludía Potter a los problemas que el inaudito desarrollo de la tecnología plantea a un mundo en plena crisis de valores. Urgía así a superar la actual ruptura entre la Ciencia y la Tecnología de una parte y las Humanidades de otra. Ésta fisura hunde sus raíces en la asimetría existente entre el enorme desarrollo tecnológico actual que otorga al hombre el poder de manipular la intimidad del ser humano y alterar el medio, y la ausencia de un aumento correlativo en su sentido de responsabilidad por el que habría de obligarse a sí mismo a orientar este nuevo poder en beneficio del propio hombre y de su entorno natural.
La bioética surge por tanto como un intento de establecer un puente entre ciencia experimental y humanidades (Potter, 1971) . De ella se espera una formulación de principios que permita afrontar con responsabilidad –también a nivel global- las posibilidades enormes, impensables hace solo unos años, que hoy nos ofrece la tecnología.

Bioética y ética médica 

¿Acaso esta nueva disciplina viene a sustituir a la ética médica, disciplina que hasta hace poco ha venido guiando al profesional de la salud? En absoluto. Por el contrario, la ética médica permanece como matriz rectora y a la vez parte principal de la bioética. Así se deduce de la definición de bioética de la “Encyclopaedia of Bioethics”: estudio sistemático de la conducta humana en el ámbito de las ciencias de la vida y de la salud, analizada a la luz de los valores y principios morales" (Reich, 1978).
La ética médica no es sólo una parte de la bioética, sino que goza además de especial relevancia en el conjunto de la nueva disciplina. Por la riqueza de su tradición científica y humana - ausente en el resto de la bioética- posee un especial valor que no puede ser ignorado. La pretensión ilusoria de construir una “ética nueva” que habría de romper con la ética tradicional no sólo carece de fundamento sino que deja traslucir una notable ignorancia. Ciertamente la bioética – y con ella la ética médica- afronta hoy problemas nuevos, pero cuenta con los mismos medios de siempre para resolverlos: el uso juicioso de la razón y la luz de los valores y principios coherentes con la específica forma de ser del hombre. No puede ser de otra forma.
Por el contrario, sí resulta nuevo el talante dialogante, tolerante y respetuoso que preside el ejercicio bioético. Así lo exige la diversidad cultural e ideológica del mundo actual. Sin embargo, ser tolerante no significa rebajar las exigencias de la realidad, ni el reconocimiento de sus auténticas implicaciones éticas. Traduce en cambio la conciencia de que sólo una actitud de diálogo abierto y honesto, respetuoso con la legítima libertad de las conciencias, puede permitirnos avanzar juntos hacia el reconocimiento de los valores y principios auténticos.

Formación en bioética

Los motivos que empujan a perfeccionar la preparación personal son múltiples. Muchos profesionales sanitarios desean encontrar una solución adecuada a los frecuentes dilemas éticos que se plantean en la práctica clínica. Estos dilemas se plantean también a otros niveles: en los comités de bioética, en la docencia de pre o postgrado en ciencias de la salud o en disciplinas como el derecho, la política, la gestión, periodismo sanitario, etc., o en el contexto de trabajos de investigación con seres humanos. Por otro lado es cada vez mayor el número de los que sienten la urgencia de afrontar con eficacia los problemas bioéticos y desean colaborar en su resolución. Se plantea así por una u otra vía la necesidad de adquirir una formación bioética sólida, a nivel de un postgrado universitario.
Se comprende que sólo una formación pluridisciplinar a la vez teórica y práctica permitirá adentrarse en esta disciplina si se quiere evitar la frivolidad de confundir el diálogo bioético con un mercado de opiniones livianas. Es éste un punto importante y si en algunos ambientes la bioética no ha conseguido la reputación y autoridad que merece se debe quizás a la falta de preparación y de prestigio de quienes indebidamente se constituyen en "expertos" y maestros de bioética.
Por la importancia de sus fines, es necesario que quien pretenda formarse opiniones sólidas es este campo profundice en el conocimiento del ser humano y de los dilemas científicos y tecnológicos actuales, especialmente en los propios de la medicina asistencial y de la investigación clínica y biológica.

División de la bioética

Podemos dividir la bioética en una parte general o fundamental y una parte especial o aplicada. La bioética general se ocupa de los fundamentos éticos, de los valores y principios que deben dirigir el juicio ético y de las fuentes documentales de la bioética (códigos médicos, derecho nacional e internacional, normas deontológicas y otras fuentes que enriquecen e iluminan la discusión, como las biográficas, literarias o religiosas). La bioética especial se ocupa de dilemas específicos, tanto del terreno médico y biomédico como referentes al ámbito político y social: modelos de asistencia sanitaria y distribución de recursos, la relación entre el profesional de la salud y el enfermo, prácticas de medicina prenatal, el aborto, la ingeniería genética, eugenesia, eutanasia, trasplantes, experimentos con seres humanos, etc.
Es claro que el enfoque que se dé a la fundamentación (bioética general) condicionará las posibles soluciones que se ofrezcan a los dilemas (bioética especial). Así ocurre con el rechazo de la eutanasia en un modelo bioético basado en la búsqueda de la verdad sobre el hombre y en el reconocimiento y respeto de su especial dignidad, o –por el contrario- la entusiasta aceptación de la eutanasia en los modelos relativistas basados en la autonomía absoluta de la libertad individual.

- Comité de Bioética de España -

El Comité de Bioética de España es un órgano colegiado, independiente pero que tiene carácter consultivo sobre las materias relacionadas con las implicaciones éticas y sociales de la Biomedicina y Ciencias de la Salud, el comité fue creado en Ley 14/2007, de 3 de julio, de Investigación biomédica y está adscrito al Ministerio de Sanidad y Consumo de España.
Sus funciones principales se basan en analizar, emitir informes, propuestas y recomendaciones sobre asuntos con implicaciones éticas relevantes en biomedicina y Ciencias de la Salud. También se encarga de representar a España en foros internacionales y elaboración códigos de buenas prácticas de investigación biomédica.
Los Comités de Bioética forman parte del compromiso institucional que asumen los establecimientos en donde se realiza investigación en seres humanos, con las instancias reguladoras, los participantes en las investigaciones y en general con la sociedad en su conjunto. La inclusión de los aspectos éticos en los protocolos de investigación es un indicador de calidad equiparable al rigor metodológico de una investigación científica, donde los Comités de Bioética deben ser los garantes de que la investigación responda, desde la valoración de los aspectos éticos, a los intereses y a las necesidades de la ciudadanía.

Miembros:
El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad nombra a los 12 miembros, elegidos entre personas acreditadamente cualificadas del mundo científico, jurídico y bioético por un periodo de cuatro años renovables por una sola vez, de esta forma: seis a propuesta de las Comunidades Autónomas, una por el Ministerio de Justicia, otra por el Ministerio de Educación y Ciencia, tres por el Ministerio de Sanidad y Consumo y una final por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. El Secretario del Comité es un funcionario con rango de Subdirector General perteneciente al Instituto de Salud Carlos III, que actúa con voz y sin voto.


- Fuentes: http://www.aceb.org/bioet.htm
              http://es.wikipedia.org/wiki/Comit%C3%A9_de_Bio%C3%A9tica_de_Espa%C3%B1a